Aprender turco

Cada vez que hablo con mi familia me preguntan lo mismo: ¿es muy difícil el turco?
Bien visto, es un avance. Mucha gente sigue pensando que en Turquía se habla árabe.
Respondiendo brevemente: no, el turco no es una lengua muy difícil. No más difícil que otras lenguas a las que estamos acostumbrados a estudiar, especial mención para el alemán, lengua que se lleva el premio a la más difícil de todas a las que me he acercado. Aunque me han contado cosas del polaco que dan miedito.
El centro de la cuestión es que el turco no es una lengua indoeuropea. Es una lengua altaica, o uralo-altaica, según su antigua denominación. Eso quiere decir que no tiene ninguna relación de parentesco con el español (ni, por cierto, tampoco con el árabe). En este sentido podría ser tan diferente a las lenguas europeas como el chino o el zulú.
Sin embargo, por algún motivo desconocido (ejem, se me ocurren algunas teorías), el turco no es tan diferente. Especialmente en la fonética, el turco se parece más al español que las lenguas más cercanas, como el francés o sobre todo el portugués. Para un principiante es más fácil pronunciar una frase correctamente en turco que en portugués (aunque no sepa lo que está diciendo...).
Por supuesto, todo el vocabulario es diferente. Las palabras hay que aprenderlas una a una con muy esfuerzo y dedicación. Ahora mismo estoy metido en un sistema de tarjetas para aprender vocabulario. En un lado de la tarjeta está escrita la palabra turca, en el otro lado la española. Empiezo a leer las palabras en turco, si recuerdo la traducción aparto la tarjeta. Cuando termino, vuelvo  empezar con todas las tarjetas que no he conseguido recordar. Luego hago lo mismo pero empezando con el lado español y recordando el turco. Por cierto, aviso: esto es totalmente inútil si no vas a poner las palabras en uso en un futuro relativamente cercano. De otra manera tendrás en tu cerebro un montón de palabras que no serás capaz de recordar cuando las necesites.
Con todo, hay muchas palabras en común con el español. Por un lado están los neologismos que han llegado del inglés con las nuevas tecnologías (cd, dvd, esas cosas), o del francés con las "nuevas tecnologías" del siglo XIX (banyo, tuvalet). Por otro están los arabismos que permanecen desde la dominación árabe y que también se encuentran en español como zeytin, aceituna. Hay un tercer grupo de palabras que para quienes conozcan alguna lengua balcánica les traerá buenos recuerdos: musafer, halva, vışne, portocale.
¡Por cierto! Cuando el gato de mi casa ataca a mis compañeros de piso ellos gritan Allah Allah! Yo grito ¡hala, hala! Ahí lo dejo, para quien quiera sacar conclusiones.
La gramática es quizás la parte más diferente, si omitimos el vocabulario. El turco es una lengua aglutinante. Esto quiere decir que se tiende a agrupar las palabras, antes que a separarlas y diferenciarlas con preposiciones.
Pero yo no creo en esta diferenciación de lenguas aglutinantes - lenguas analíticas. Una de las lecciones más difíciles para mis alumnos de español es, precisamente, aprender a pronunciar las palabras todas juntas. No se dice "para-la-casa". Se dice "paralacasa". Cierto es que en turco las preposiciones se suelen poner detrás de nombre (para la casa, ev için, con pollo, tavuklu), pero hasta el día de hoy no he encontrado nada que sea sustancialmente diferente al español. Especialmente si consideramos que hay gente que dice "la hija la Mari", todo junto y sin preposición.
La sintaxis verbal fue lo que más me llamó la antención al principio. No es especialmente diferente a la española, excepto porque la negación y la pregunta se expresan en partículas dentro del verbo. Por ejemplo, "comprendo", se dice biliyorum. "No comprendo" se dice bilmiyorum, con esa partícula mi, en el interior de la palabra. La interrogación se hace de forma parecida. "¿Entiendes?" (sin doble intención) se dice bilmiyor musun? Apasionante, ¿verdad?
Pues aún ahí mas. Existe cierta cosa llamada armonía vocálica, que hace que las partículas que se van añadiendo a la palabra tengan que sonar "armónicamente" junto a las vocales de la palabra original. Esto suena muy exótico, pero en realidad luego es sencillo. No pongo ejemplos para conservar el aura fantástica de esta norma, y para no liar.

Lo que me da un poco de pena es que los españoles no nos atrevamos casi nunca a estudiar las lenguas que se salen de lo habitual. Ahora que fregar váteres para la burguesía de Munich se ha vuelto a poner de moda, las academias de alemán están recibiendo alumnos como si regalaran canapés. Sinceramente, no me parece una buena idea. Ni Alemania es un país que ofrezca unas condiciones laborales tremendas, ni el alemán es una lengua de aprender en dos tardes. Ya puestos a aprenderse las infinitas declinaciones nominales alemanas... ¿por qué no probar suerte en algo más atrevido? Pero por desgracia la originalidad nunca ha sido una de las características de los españoles. Hala, a fregar váteres y a romperse la cabeza estudiando alemán.
También me da un poco de rabia que es que aprender una lengua diferente a la nuestra eche para atrás, solo porque es difícil. Como dijo Kennedy en 1960: hay cosas que hacemos, no porque sean fáciles, sino precisamente porque son difíciles. En la vida no hay nada fácil, amigos. Y lo bueno generalmente es muy difícil de conseguir.

Ahora, ciertos datos sacados de la Wikipedia:
  • El turco lo hablan 63 millones de personas en Turquía. El segundo idioma más hablado de Turquía es el Kurdo, con aproximadamente 4 millones de hablantes.
  • Pertenece a la familia túrquica, que es a su vez una subfamilia de la rama altaica. Los montes Altái se encuentran al noroeste de China, aunque se extiende entre Mongolia, Kazajistán, Rusia y la propia China.
  • Hay 165 millones de hablantes de lenguas túrquicas. Entre ellas se encuentran el propio turco, el turcomano, el uzbeco, el kirguís de Kirguistán, el kajajo, el azerí, el tártaro de Crimea y el Sakha de Yakutia en Siberia.
  • En todas las lenguas túrquicas no existe género y el verbo va al final de la frase.
Por último, una foto de los montes Altái. Home sweet home.

Creo que me voy a pasar por allí en cuanto tenga dinero, vacaciones y algo más de conocimiento sobre lenguas túrquicas.
Görüsürüz!

8 comentarios:

  1. me cuesta entenderte incluso en español, pero hay una cosa que saco en limpio, no intentaré nunca aprender aleman. un saludo

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  2. Nunca he intentado aprender otro idioma que no sea el mio. Pero en esta etapa que me toca vivir, creo que intentare hacer unos pinitos con el turco.
    Gracias Nacho.

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  3. Me encantó tu post. Viví por un año en Turquía y amo ese país y todo lo que tenga que ver con él profundamente. Me encuentro al igual que tu retomando el turco y aunque es un poco difícil es apasionante. Saludos :)

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  4. Hola,

    Muy interesante el articulo.

    He leido algo sobre las visas y una norma de 90 dias en turquia y 90 dias fuera o algo asi.

    Como se puede hacer para quedarte mas de 3 meses digamos "por libre" sin tener que pedir visa de estudiante y sin tener que esperar otros 90 dias para volver a entrar?

    Muchas gracias.

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  5. Genial su artículo. :) Mira, yo estoy aprendiendo francés y alemán, jajaja.

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